El requisito de que sean los gestores privados (dueños de gimnasios, promotores de conciertos, etc.) quienes deban filtrar la admisión para poder conseguir un aforo mayor pone en un aprieto a los responsables de los negocios.

¿Libertad responsable o derecho de admisión? Uruguay está ante un cruce de caminos después de que el Gobierno autorizara un aumento de aforo en recintos que exijan certificado de vacunación contra el COVID-19, un pase sanitario encubierto que iría contra el lema de Luis Lacalle Pou en esta crisis.

Muy atrás quedó el llamado constante de las autoridades a la confianza en los uruguayos, cuando evitaron establecer duras medidas de confinamiento, pese al elevado número de muertes y contagiados, debido a que cada ciudadano sabía qué debía hacer para cuidarse y era libre de tomar la decisión más adecuada, incluso vacunarse o no.

Ahora, la llegada masiva de vacunas, el descenso de casos y el gran porcentaje de personas (un 65 %) con la pauta de inmunización completa han llevado a las autoridades a liberar actividades y comenzar un lento camino hacia la ‘vieja normalidad’.

EFE/Raúl Martínez/Archivo
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Sin embargo, el requisito de que sean los gestores privados (dueños de gimnasios, promotores de conciertos, etc.) quienes deban filtrar la admisión para poder conseguir un aforo mayor les pone en una posición incómoda.

”Nosotros rechazamos esta medida porque no podemos ser exigidos a tomar una medida en la que no tengamos respaldo legal; no hay un marco jurídico que respalde esta medida”, dijo la presidenta de la Cámara Uruguaya de Gimnasios y Afines (Cuga), Lourdes Rapalin.

En concreto, la Secretaría Nacional del Deporte (SND) anunció días atrás que se autoriza a incrementar al 65% el aforo en gimnasios, recintos cerrados y piscinas a todos los centros que permitan el ingreso solamente a personas con dos dosis de la vacuna contra el COVID-19 y 14 días pasados de la segunda.

”El certificado de vacunación forma parte de la historia clínica de cada persona y, en su libertad, cada persona puede optar por darte o no el certificado porque se basa en la Ley de Confidencialidad de Datos. No están obligados a presentar absolutamente nada y menos algo que es personal y no es obligatorio”, explicó Rapalin.

Asimismo, la presidenta de Cuga considera que, al tratarse de un comunicado de la SND y no de un decreto, las empresas no cuentan con respaldo. ”Estamos atacando la integridad de la persona. Estamos involucrándonos en algo personal, como es su salud, y puede ser considerado como discriminación”, resalta.

Enfermeros del área del Centro de Tratamientos intensivos (CTI) del hospital privado Casmu atienden a pacientes covid-19 en Montevideo (Uruguay). EFE/ Raúl Martínez/Archivo

Enfermeros del área del Centro de Tratamientos intensivos (CTI) del hospital privado Casmu atienden a pacientes covid-19 en Montevideo (Uruguay). EFE/ Raúl Martínez/Archivo

Sin embargo, el abogado constitucionalista Martín Risso dijo a VTV Noticias que es “un disparate” creer que alguien puede denunciar por discriminación a un centro deportivo por exigir ingreso solo a vacunados.

”Cuando distinguimos entre vacunados o no vacunados, eso no es incitación al odio. Invocar ese riesgo está mal, porque no existe. Si alguien presenta eso, no va a prosperar”, enfatizó.

EL PÚBLICO EN EL FÚTBOL

A partir del 20 de agosto el fútbol de las ligas amateur del interior del país vuelve al ruedo con público.

Después de más de un año sin actividad, porque sin venta de entradas no puede subsistir, la Organización del Fútbol del Interior (OFI) anunció que la gente volverá a las canchas, aunque solamente accederán a los campos quienes estén vacunados.

”OFI decidió que el público pueda acceder a los partidos a través de a compra de una entrada anticipada y justificando con la aplicación CoronavirusUy o algún certificado médico que tiene las dos dosis de vacuna y más de 15 días”, dijo su secretario, Jorge Ortiz.

El directivo señala que la organización decidió optar por este camino para tener mayores ingresos económicos.

Fotografía del estadio Centenario en Montevideo (Uruguay). EFE/Raúl Martínez/Archivo

Fotografía del estadio Centenario en Montevideo (Uruguay). EFE/Raúl Martínez/Archivo

Las canchas sin tribunas permitirán un aforo de 300 personas, las que tengan algún tipo de grada podrán albergar a 500 y los estadios municipales (provinciales) podrán tener 700 personas.

LA CULTURA EXIGE NO SER OLVIDADA

Desde hace algunas semanas la cultura volvió a los escenarios. Obras de teatro, espectáculos musicales y otras actividades públicas y privadas afloraron en el país después de varios meses de cierre obligado.

Sin embargo, la cultura aún choca con la posibilidad de acceder a mayores aperturas que sí existen en otros sectores y, por ello, como sostiene el colectivo Uruguay Es Música (UEM) en un comunicado, pide una “especial atención”.

Una mujer camina frente a un cerrado Teatro Solís, en Montevideo (Uruguay). EFE/Raúl Martínez/Archivo

Una mujer camina frente a un cerrado Teatro Solís, en Montevideo (Uruguay). EFE/Raúl Martínez/Archivo

”Es de urgente consideración (en alusión a la Ley de Urgente Consideración, proyecto estrella del Ejecutivo en vigor desde 2020) pasar a un 50 % de los aforos”, dice el escrito que también pide “un trato ecuánime” en relación a otras actividades económicas.

Al respecto, el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) anunció el aumento del aforo del 30 % actual al 45 %, que sube al 66 % en los espacios que exijan vacunación completa.

Así, la cultura deberá enfrentarse, como los clubes deportivos, a la disyuntiva entre establecer un derecho de admisión o preconizar la libertad responsable.

Vía: INFOBAE