La derrota electoral en un distrito clave e históricamente conservador acelera la pérdida de autoridad del Primer Ministro británico, complicado por una serie de escándalos. Los movimientos internos de su partido que ponen en duda su futuro.

Suma malas noticias Boris Johnson: el Partido Conservador, encabezado por el Primer Ministro, recibió una dura derrota electoral el jueves, en una elección parcial en North Shropshire, una circunscripción rural en el oeste de Midlands, en manos de los conservadores durante casi dos siglos.

Según los resultados oficiales, Helen Morgan, candidata por el Partido Liberal Demócrata, ganó con casi 6.000 votos de diferencia contra el candidato conservador. La votación parcial tuvo lugar en un distrito rural en el centro de Inglaterra, pero considerado clave para los intereses de los conservadores.

Los votantes le han expresado “claramente” a Boris Johnson que “la fiesta se acabó”, ironizó Morgan tras el anuncio de su victoria, en referencia al escándalo del cual el Primer Ministro es parte, luego de quebrarse presuntamente las reglas sanitarias en un evento en Downing Street en medio de la cuarentena por la pandemia.

Luego redobló su ataque: “Su gobierno, dirigido por mentiras y fanfarronería, tendrá que rendir cuentas”.

De hecho, esta votación tuvo prácticamente valor de referéndum para el jefe de gobierno británico debilitado, en pleno brote epidémico, por varias acusaciones de corrupción pero también de violaciones a las normas sanitarias vigentes.

El último episodio escandaloso fue revelado por el “Daily Mirror”: la celebración de una fiesta de Navidad el año pasado, desafiando un endurecimiento de las restricciones que entraron en vigor ese mismo día.

Pero además, la misma circunscripción en competencia estaba en medio de otro escándalo. Gobernada desde 1997 por Owen Paterson, un “brexiter” cercano al primer ministro, este político tuvo que dimitir de la Cámara de los Comunes en noviembre, tras ser sancionado por la comisión parlamentaria encargada de la ética por su participación en negocios incompatibles con sus funciones.Tras el triunfo, Helen Morgan, candidata por el Partido Liberal Demócrata, se dirigió a Boris Johnson: “Su gobierno, dirigido por mentiras y fanfarronería, tendrá que rendir cuentas”Tras el triunfo, Helen Morgan, candidata por el Partido Liberal Demócrata, se dirigió a Boris Johnson: “Su gobierno, dirigido por mentiras y fanfarronería, tendrá que rendir cuentas”

Su causa era indefendible, pero Boris Johnson aún trató de torcer la mano de los conservadores electos forzando una votación en el Parlamento para suspender la sanción contra Paterson y, por cierto, para tratar de debilitar los poderes de la comisión de ética.

Negocios que van mal a ojos de los británicos, una situación sanitaria que obliga a nuevos ajustes y cierres, un contexto que sumó desinterés entre los votantes. La tasa de participación en esta circunscripción fue de hecho sólo el 46,3% (o 38.093 votantes según el recuento final). Lejos del 62,9% alcanzado durante las elecciones generales de diciembre de 2019.

El martes pasado, Boris Johnson ya había sido desafiado por casi 100 diputados conservadores que votaron en contra de su “plan B” , destinado a contrarrestar la virulenta propagación de la variante Omicron en el país.

La humillación sufrida por los “tories” en North Shropshire acelera la pérdida de autoridad del primer ministro entre sus filas y hace que la competencia interna busque su reemplazo. Se necesitan 54 cartas de confianza de los parlamentarios conservadores para poner en marcha esta carrera por el liderazgo. Es Graham Brady, el presidente del poderoso Comité de 1922, un club interno del partido, quien se supone que debe reunirlos.

Esta mañana, el tabloide Daily Telegraph, sostiene las sospechas de que Brady ha comenzado a mover algunas cartas, suficientes para hacer trastabillar aún más al debilitado Primer Ministro.

Vía: INFOBAE