La entidad señaló que la actividad económica del gigante asiático se enfrió por las regulaciones al sector inmobiliario y financiero. Redujo su perspectiva de mejora al 8% en 2021 y 5,1% en 2022.

El Banco Mundial (BM) redujo en medio punto porcentual su previsión del crecimiento de China para este año con respecto a sus anteriores predicciones.

Según el último informe de la entidad publicado hoy, la actividad económica del gigante asiático vivió un “fuerte repunte” en la primera mitad de 2021 pero “se enfrió rápidamente” en la segunda mitad del año.

El PIB de China se ralentizó en el tercer trimestre, de acuerdo con los datos oficiales, al crecer un 4,9% tras los avances del 18,3% y del 7,9% registrados en los dos primeros cuartos de 2021.

El BM cree que el enfriamiento se debe a factores como los recurrentes rebrotes de COVID, que “complicaron” la reanudación del sector servicios, y a una mayor regularización de las autoridades en el sector inmobiliario y el financiero.Shanghái, China, el 20 de diciembre de 2021. REUTERS/Aly SongShanghái, China, el 20 de diciembre de 2021. REUTERS/Aly Song

“Todo esto llevó a una presión a la baja en el consumo privado y en la inversión que se contrarrestó con unas exportaciones más fuertes que las previstas dada la robusta demanda externa”, según el BM, que también cita los cortes de electricidad como uno de los factores que han influido en el resultado económico de 2021.

El BM espera que el PIB de China alcance el 8% este año, 0,5 puntos menos que en sus predicciones anteriores, y un 5,1% en 2022 debido a “un efecto de base menos favorable y una menor contribución exportadora”, a lo que hay que sumar “los esfuerzos del Gobierno por el desapalancamiento”.

El organismo indica que su informe parte de la premisa de que el país seguirá con su política de “cero casos” de COVID, la cual implica imponer fuertes restricciones en las zonas en las que se detectan casos o mantener las fronteras prácticamente cerradas.

“Esta estrategia requiere medidas de contención continuas, pero esperamos que la demanda doméstica siga reanudándose gradualmente”, añade.

No obstante, el BM argumenta que las nuevas variantes del coronavirus, como la Ómicron, podrían llevar a “mayores restricciones y mayores interrupciones en la actividad económica”.Personas con máscaras protectoras caminan por una calle, tras los nuevos casos de la enfermedad del coronavirus (COVID-19), en Shanghái, China, el 20 de diciembre de 2021. REUTERS/Aly SongPersonas con máscaras protectoras caminan por una calle, tras los nuevos casos de la enfermedad del coronavirus (COVID-19), en Shanghái, China, el 20 de diciembre de 2021. REUTERS/Aly Song

“Además, la economía china también es vulnerable a las interrupciones en las cadenas de suministro, que podrían ser más persistentes de lo esperado. Esto contribuiría a mayores presiones inflacionarias”, según el BM.

Las autoridades, según el texto, tendrán como prioridad manejar los riesgos financieros en el sector inmobiliario, cuya inversión se mantendrá moderada.

“A corto plazo, las autoridades deben abordar el apalancamiento excesivo en el sector inmobiliario, pero también han de proveer de liquidez al sistema para evitar contagios”, señala la entidad.

A medio plazo, se trata de lograr la tan ansiada transición china hacia un crecimiento de alta calidad orientado al consumo.

“El Gobierno ha reaccionado fortaleciendo el papel del Estado, con lo que las reformas orientadas al mercado han limitado su progreso. El sector privado se ha visto golpeado por la pandemia y las últimas restricciones al sector tecnológico o al educativo han creado incertidumbres entre los inversores”, advierte.El presidente de China, Xi Jinping. EFE/EPA/ROMAN PILIPEY
El presidente de China, Xi Jinping. EFE/EPA/ROMAN PILIPEY

Así, el BM recomienda a China dirigir el crecimiento de la demanda externa a la doméstica, de la inversión tradicional -como en infraestructuras- al consumo, del Estado al sector privado y de una economía basada en el consumo de carbón a una baja en emisiones contaminantes.

Para ello serían necesarias “reformas estructurales” que pasan por abrir sectores que aún están protegidos, eliminar restricciones a la movilidad laboral o introducir reformas fiscales progresivas y mejores redes de seguridad social.

El pasado 13 de diciembre, el primer ministro chino, Li Keqiang, abordó la ruta económica del país asiático con el presidente del BM, David Malpass, ante quien prometió precisamente “reformas y ajustes” durante una reunión virtual.

Sin embargo, Li enfatizó que “China antepondrá la estabilidad” el próximo año y que, en vista de las presiones a la baja, promoverá políticas macroeconómicas “prudentes” y fiscales “proactivas”.

En noviembre, el Partido Comunista de China advirtió de un “entorno exterior cada vez más complicado, desalentador e incierto”, y subrayó la “fuerte resistencia” de la economía china a la hora de reclamar “confianza” para “afrontar directamente” las dificultades.

Vía: INFOBAE