El equipo de Russo tuvo todo a favor ante un rival diezmado, pero casi habilita la épica de los de Gallardo, liderados por la gran tarde de un protagonista impensado.

Boca y sus incertidumbres futbolísticas se impusieron este domingo a River y todas sus emergencias médicas en una nueva edición superclásica de eliminación directa, la sexta desde 2014, y finalmente rompió con la racha millonaria de cinco éxitos consecutivos. El elenco de Miguel Angel Russo tuvo que esperar hasta los penales, donde logró ganar 4-2 gracias a una gran actuación del arquero Agustín Rossi -de floja labor en los 90 minutos- con dos disparos atajados. El tiempo reglamentario finalizó 1-1, con goles de Carlos Tevez en el primer tiempo y Julián Alvarez en el segundo. El Xeneize se medirá en semifinales con Racing, que venció más temprano a Vélez, mientras que el otro choque lo animarán Independiente y Colón de Santa Fe. Las cuatro series de cuartos de final de la Copa de la Liga se definieron en los penales, toda una curiosidad.

Fue tan raro cómo se dio el éxito xeneize que el «delay» para festejar luego del penal final de Julio Buffarini bien podría describir el sabor agridulce que se llevaron los vencedores. Boca tuvo todo a su favor: desde lo diezmado que llegaba su rival (15 bajas por coronavirus) hasta ponerse rápidamente en ventaja, pasando por la localía. Pero como varias veces le ha sucedido al elenco de Russo, la preferencia por invitar al avance rival para encontrar espacios de contraataque le terminó jugando en contra.

River se equivocó; Boca festejó

El primer grito de la tarde fue xeneize. A los 10, una confusión en la defensa millonaria dejó libre a Cristian Medina por derecha y el juvenil mandó el centro para Tevez, quien le tiró un topetazo muy parecido a una infracción Jonathan Maidana y lo dejó en el piso para quedar solo y, casi de palomita, conectar con el hombro y dejar sin chances al pibe Alan Leonardo Díaz.

Enojo interno en la visita por la desconexión entre Leonardo Ponzio y Fabrizio Angileri, ya que el veterano volante optó por no relevar al lateral, quien se iba con Cristian Pavón que se cerraba, lo que terminó dejando sin marca a Medina sobre la banda para recibir el pase de Julio Buffarini que originó la jugada del gol.

Con los libretos cambiados

Alan Leonardo Díaz, el gran protagonista de la previa ante las bajas de los cuatro arqueros que están por delante suyo, tuvo su primera gran aparición recién en el agregado de la primera parte, sacando bien a un costado un disparo de Agustín Almendra. El uno se la pasó viendo cómo Boca se apuraba para rematar desde cualquier lado (y hacia cualquier lado) ante la suposición de que tamaño escenario le estaría jugando en contra.

Contra todo pronóstico, el primer macanón en el arco se dio del otro lado, cuando Rossi salió a cortar un centro de Anglieri y le pifió por bastante. Bastante también tardó en levantarse, por lo que Montiel se apuró a rematar con poco ángulo una vez tomó el centro pasado y la pelota dio en Fabra, quien cubría el arco casi desguarnecido. En la segunda parte el exLanús también hizo agarrarse la cabeza a los suyos cuando dejó un rebote inverosímil que Agustín Fontana casi convierte en gol.

Rossi tuvo 90 minutos para el olvido y Díaz, un partidazo. Pero todo cambió en los penales.

Durmió Boca y despertó a River

Boca, siempre enamorado al jugar de contraataque, arrancó la segunda parte con una postura más conservadora para propiciar el avance millonario y, así, la generación de espacios para goce de los veloces Villa y Pavón. La teoría le salió bien a los de Russo pero lo que no tenían en cuenta para la práctica fue el agigantamiento de Díaz en el arco de River. Tres duelos clave le ganó el (no tan) «arquerito» al experimentado Tevez, uno de ellos un mano a mano clarísimo.

El uno suplente de la Reserva le dio vida a los suyos para que, a los 68, los dioses del fútbol le hagan pagar a Boca todas las chances desperdiciadas. Fabrizio Angileri se escapó de la marca de Pavón -en realidad, el wing no lo siguió- y quedó solo para sacar un centro pasado que encontró a Alvarez ganándole en el cuerpo a cuerpo a Fabra: 1-1. Una vez más, Pavón volvía a sufrir por sus responsabilidades en la marca, como en el Mundial de Rusia ante Francia.

Sacó chapa en los penales

La historia se tuvo que definir desde el punto penal. Allí, todo parecía estar servido para River, por cómo finalizó el encuentro y por el momento de su arquero. Pero el que sacó chapa de experimentado fue Rossi: detuvo los remates de Angileri y Ponzio (convirtieron Montiel y Alvarez); mientras que Díaz sólo pudo con la insólita definición de Cardona, quien la picó muy mal en el tercer disparo y dejó en jaque a los suyos (la metieron Tevez, Villa, Izquierdoz y Buffarini). Así, Boca se llevó un triunfo bastante insólito, casi tanto como que se juegue al fútbol en medio de una pandemia mortal que se hace notar en todas las esferas.

Vía: Página 12