Hermann Hesse, premio Nobel de Literatura del año 1946, nació el 2 de julio de 1877 en la ciudad alemana de Calw, y en 1924 adquirió la nacionalidad suiza. En 1891 ingresó al seminario evangélico teológico del Monasterio de Maulbronn, del cual escaparía pocos meses después con el objetivo de convertirse en escritor.

Sus padres, que lo habían criado en la rigidez del pietismo luterano, lo enviaron a un Gymnasium (como se conocía a los establecimientos secundarios en Alemania) cercano de la ciudad de Stuttgart. En 1904 publicó su primera novela de carácter existencial titulada “Peter Camenzind”. Dos años después edita la siguiente obra de ficción con el nombre de “Bajo las ruedas”, donde deja trascender sus experiencias personales con el suicidio, uno de cuyos intentos del año 1892 motivó que su madre lo internara en una clínica psiquiátrica.

En 1903, a los 26 años, Hesse establece el primer contacto epistolar con su colega austríaco Stefan Zweig, quien por esos días se doctoraba en Filosofía en la Universidad de Viena. Hesse conoció su obra literaria a través del periódico Neue Freie Presse, cuyo editor era Theodore Herzl, figura principal del Movimiento Nacional Judío de Austria. La familia de Zweig a diferencia de la de Hesse gozaba de una acomodada situación social y económica en la Viena de fines del siglo XIX.

Hesse le relata a su flamante amigo que poco tiene para contarle sobre su vida reciente que estaba muy influenciada por el romanticismo lírico de Novalis. Así lo resume en una carta de febrero de 1903: “Adoro a los antiguos novelistas italianos y a los románticos alemanes, pero estimo aún más las ciudades de Italia y, mucho más que todo eso, amo las montañas, los ríos, los desfiladeros, el mar, el cielo, las nubes, las flores, los árboles y los animales”.

Al año siguiente, Zweig le escribe a su amigo sobre su deseo de conocer España, y lo invita a que lo acompañe al que intuía como “el país más hermoso de Europa”. Según la ensayista María Esther Vázquez, la obra literaria de Zweig se hizo muy conocida en el mundo hispano sobre todo a partir de las traducciones del suizo Alfredo Cahn (1902-1975) afincado en la Argentina desde la década del ‘20. En 1940 Zweig brindaría conferencias en las ciudades de Buenos Aires y Rosario en compañía de Cahn.

En 1916, durante el desarrollo de la Primera Guerra Mundial, al tiempo que Zweig se exiliaba en Suiza, Hesse estaba envuelto en una profunda crisis personal tras la muerte de su padre y la grave enfermedad de su hijo, que a su vez provocó un severo cuadro de esquizofrenia a su primera esposa, la destacada fotógrafa suiza María Bernoulli, con quien se había casado en 1904 y divorciado en 1922. El escritor, nueve años menor que María, expresó sobre ella que, “al menos es mi par en cuanto a formación, experiencia de la vida e inteligencia, es mayor que yo y en todos los sentidos es una personalidad independiente y activa”. Tuvieron tres hijos juntos, Bruno, Martin y Heiner.

“Demian”, la novela que le daría fama mundial, comenzó a ser escrita en 1915 y fue publicada por primera vez como una autobiografía dos años después bajo el seudónimo de Emil Sinclair. En 1920, tras varias reediciones, la novela adquiere su nombre definitivo. En el otoño europeo de 1917 Hesse había conocido al famoso psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, por entonces de 42 años y señala que, junto al médico, “estoy viviendo ahora, en medio de una difícil situación de mi vida que con frecuencia apenas puedo soportar, la conmoción del análisis”. Entre 1916 y 1917 Hesse tomaría más de setenta sesiones de análisis con el ayudante de Jung, Josef B. Lang. Esos encuentros impactarían de manera central en sus obras posteriores, como así también en las pinturas que realizó hasta su muerte en 1962.

Casualidad o no, en 1917 Jorge Luis Borges estaba por finalizar sus estudios secundarios en el Collège Calvin, la escuela pública más antigua de Ginebra fundada por Calvino a mediados del siglo XVI. Años después, el autor de El Aleph escribiría que conoció por primera vez la obra de Hermann Hesse ese año previo a la finalización de la Gran Guerra. La caracterizó como “bildungsroman, novelas cuyo tema central es la formación de un espíritu”. Sobre Carl Jung, Borges expresó que “lo leí como una especie de mitología, o como una especie de museo o enciclopedia de saberes curiosos”.

Hermann Hesse es uno de los escritores más leídos en la historia de la literatura alemana

Hermann Hesse es uno de los escritores más leídos en la historia de la literatura alemana

Hesse fue gran crítico de la guerra desde sus inicios. Publicó numerosos artículos periodísticos de fuerte tono pacifista y en contra del gobierno alemán, quien lo acusó de traidor a la patria, a pesar de colaborar desde la Cruz Roja de Suiza con los prisioneros y enfermos germanos. Al mismo tiempo recibió las felicitaciones y el apoyo del escritor francés Romain Rolland, premio Nobel de literatura 1915.

Previamente en los días de ascenso al poder de Adolf Hitler en 1933, Zweig le escribió a su amigo Thomas Mann, el notable escritor alemán galardonado en 1929 con el premio Nobel de Literatura y recientemente exiliado en Suiza, afirmando que “la mentira extiende descaradamente sus alas y la verdad ha sido proscripta; las cloacas están abiertas y los hombres respiran su pestilencia como un perfume”.

En febrero de 1942 Zweig estaba convencido del inminente triunfo del nazismo en Europa, y preso de una profunda depresión se suicidó junto a su mujer en la ciudad brasileña de Petrópolis donde residían. No llegaría a presenciar la obtención del Nobel de Literatura por parte de su amigo Hermann Hesse en 1946, un año después de la derrota y el suicidio de Adolf Hitler.

Un año después de la muerte de su amigo Hesse publica en Suiza “El juego de los abalorios”, una novela de carácter utópico en la que plantea el desarrollo de un sistema político pedagógico y espiritual inspirado en un ambiente humanista que se había perdido en las primeras décadas del siglo XX.

Thomas Mann llegó a sostener que “El lobo estepario”, novela publicada por Hesse en 1927 poco tiempo después del divorcio de su segunda esposa, “no tiene nada que envidiarle en cuanto a su audacia experimental al Ulises de James Joyce o a Los monederos falsos de André Gide”. A su vez, el Papa Benedicto XVI expresó que El lobo estepario y El juego de los abalorios fueron dos de las principales novelas que influyeron en su vida.

Hermann Hesse es uno de los escritores más leídos en la historia de la literatura alemana (y mundial) con más de 120 millones de ejemplares vendidos y traducidos a más de sesenta idiomas. A ello hay que sumarle las más de quinientas tesis doctorales y miles de artículos publicados sobre su obra cercana a los 50 volúmenes de ensayos, novelas y poesía.

Su figura y legado son referenciados hoy en día como un faro para el movimiento de la contracultura de la década del 60 y de los movimientos ecologistas. Su novela “Siddartha” publicada en 1922 mostró un nuevo camino para el decadente espíritu de alienación y desesperanza que se respiraba en Europa tras el final de la primera guerra.

El 9 de agosto de 1962, el último día de su vida, Hesse estaba en el jardín de su casa de la localidad suiza de Montagnola. A sus 85 años, y con pocas fuerzas físicas a causa de la leucemia, el escritor intentó sin éxito arrancar la rama de un árbol. Pocos minutos después fue a su escritorio y escribió el que sería su último poema, “Crujido de una rama rota”, que transcribo a continuación.

Rota rama astillada,

que pende año tras año.

Seca cruje en el viento su canción,

sin hojas, sin corteza,

raída y mustia, para una larga vida,

para una larga muerte exhausta.

Rígido suena su canto tenaz,

terco suena, temeroso a escondidas,

por un verano,

por un invierno más.

El sábado 8 de enero falleció mi madre a los 94 años. Un día me dijo que Demian había sido el libro que más veces leyó en su vida.

Vía: INFOBAE