El mandatario brasileño se mostró en sus redes saludando a sus pares, pero no tuvo encuentros privados con ningún jefe de Estado. También hizo turismo en Roma. La prensa local habla de aislamiento.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, participó este fin de semana en la cumbre del grupo de las principales 20 economías mundiales, pero con una agenda prácticamente vacía sin reuniones bilaterales con otros dirigentes. La cumbre ha estado dominada por temas en los que Bolsonaro es crítico, como la crisis climática o la lucha contra el coronavirus.

La única reunión oficial de la agenda de Bolsonaro ha sido la mantenida el sábado con el presidente italiano, Sergio Mattarella, quien ha recibido a todos los invitados en actos protocolarios en calidad de anfitrión, pero no es el jefe de estado.

La Presidencia brasileña había explicado que la agenda se actualizaría durante la propia cumbre y que se estaban negociando reuniones con otros países. Finalmente no se han producido esas citas y se ha confirmado que no estará en la COP26 que se celebra en Glasgow, donde desde su entorno aseguran que le iban a tirar “piedras”.

Uno de los momentos de mayor protagonismo de Bolsonaro fue durante la cena del sábado, en la que Bolsonaro apenas participaba de las conversaciones hasta que la canciller alemana, Angela Merkel, se acercó a él y comenzó un diálogo “franco”, según fuentes de la cumbre citadas por Bloomberg.Bolsonaro se reunió con el presidente italino, Sergio Mattarella, pero no con el premier (Reuters)Bolsonaro se reunió con el presidente italino, Sergio Mattarella, pero no con el premier (Reuters)

En la charla, Bolsonaro aseguró a Merkel que no es “tan malo” como lo pintan siempre los medios de comunicación, a lo que Merkel contestó con comprensión tras 16 años de experiencia en el poder. La canciller preguntó entonces a Bolsonaro cuál era su mayor problema en estos momentos, a lo que éste respondió refiriéndose al aumento del precio de los hidrocarburos.

Ante la indiferencia de otros líderes ante Bolsonaro en Roma, Merkel se ha acercado al dirigente brasileño como ya hizo cuando ofreció la ayuda de Alemania ante los incendios de la Amazonía en 2019 o cuando pidió a los demás líderes no aislar a Bolsonaro durante la cumbre del G-7 en Biarritz.

El fútbol fue el tema durante el ingreso al recinto para la foto de grupo. “No me has felicitado por el triunfo de Argentina en la Copa América”, le dijo el presidente Alberto Fernández, al referirse a la final con Brasil. El mandatario argentino alardeó el resultado ya que el ultraderechista había augurado el triunfo de Brasil por nada menos que 5 a 0.

Pero se trató de encuentros “casuales”, en el marco de otros eventos, sin un cara a cara en privado, que es una de las principales razones por las que los mandatarios viajan a estas cumbres. En sus redes, el mandatario divulgó las imágenes de los apretones de mano con sus pares, sonrientes y protocolares.

Este domingo, Bolsonaro fue uno de los pocos líderes que no ha participado este domingo por la mañana en la visita a la Fontana de Trevi, donde los dirigentes han lanzado una moneda a la emblemática fuente. El mandatario brasileño visitó la fuente el sábado como un turista más.

La primera visita a Italia de Bolsonaro, que tiene orígenes italianos, ha suscitado la protesta por parte de la asociación antimafia Libera, indignada por la concesión de la ciudadanía de honor por parte de la localidad de Anguillara Veneta, en el norte de la península, que le será entregada este lunes.

En la prensa brasileña hablan ya de “aislamiento” de Bolsonaro a nivel internacional o pérdida de influencia del país, tradicionalmente clave para articular relaciones con países en vías de desarrollo.

Vía: INFOBAE